El P. Juan Markiewicz svd, fue “un instrumento, una herramienta de Dios, el elegido para concretar la obra” en una zona donde había alrededor de120 familias que vivían en una situación muy precaria. Hoy, un lugar irreconocible.

Seguramente que el mes de mayo traerá gratos recuerdos a todos aquellos que se sienten identificados con los ideales de patriotismo, del ser nacional, de la humildad, y la honestidad. La gesta de mayo de 1810 marcó a fuego el sentimiento de los argentinos. Mucho tiempo después, allá por 1973, en la ciudad de Posadas, también un grupo de personas bien intencionadas y con un temple de acero se reunió para emprender el proyecto Villa Cabello, una obra de magnitud en un lugar inhóspito, donde prácticamente no había nada.

Se tenía que tener mucha fe, voluntad de servicio y saber interpretar las necesidades de la gente de este lugar, bien al Oeste de la ciudad de Posadas. El padre Juan Markievicz a la cabeza, junto a la señorita Ruth Ingrid Schmit, y un grupo de colaboradores, son los padres naturales del nacimiento de Villa Cabello. Al principio, la organización funcionaba como Promoción Social Cristiana (Prosocri), y luego pasó a ser Asociación Familia Kolping.

Al principio, hicieron unas viviendas para los pobladores más humildes, también dotaron de electricidad y agua de perforación de 102 metros, fábrica de ladrillos o bloques premoldeados, con los cuales se construyeron otras viviendas. El primer destacamento policial funcionaba en el patio de la asociación, lugar donde también estaba el salón comunitario de usos múltiples, la capilla, la escuela Dinea.

Tenía un corredor techado que comunicaba con el observatorio astronómico dirigido por el profesor Sergio Toscano, que a continuación, se unía con la escuela primaria Santa María de las Misiones. Villa Cabello también contó con la primera radio, espacio verde de recreación, quinchos y parrillas. El crecimiento de Villa Cabello era constante, la chacra 150 fue el origen para que todos crecieran a sus alrededores. Donde hoy está California, estaba el primer supermercado Iñiguez. Con el correr del tiempo la iglesia tuvo campanas que hicieron historia, escuelas, biblioteca, hospital, polideportivo, farmacias, ferretería, librería… Es casi una ciudad aparte y cumple sus 48 años de vida (13 de mayo).

Aquellos, como Aníbal Guerrero, instructor de oficios y jubilado de la Ex Nocturna Kolping, que pueden contar mínimamente cómo se fueron sucediendo los hechos, “podemos estar orgullosos de conocer los pormenores y ser testigos de esta obra maravillosa que habla por sí misma. Costó sudor, mucho trabajo, y sacrificios. Recuerdo que el padre Juan decía que “hay que arremangarse, chamigo” porque “con sólo sacudir la manga, no sale pirá piré, o sea, dinero”.

Muchos de los que viven ahora en Villa Cabello, no conocen las raíces ni los nombres de los verdaderos héroes de esta gesta del 13 de mayo de 1973, “que no tenían intenciones de cobrar protagonismo mediático. El nombre de un lugar, pueblo, ciudad u obra, se enraíza en causas que han impulsado dinámica para que la denominada realidad surgiera hasta convertirse en un ente con derecho a la existencia, ofreciendo posibilidades de crecimiento del y al hombre. El nombre de Villa Cabello es sencillo, y hasta parece pobre. Gracias Gertrudis, hermana Francisca Hohenwieser, benefactores anónimos, y obreros que pasaron por la fundación”, sostuvo Guerrero.

Villa Cabello y la Fundación Villa Cabello Misiones tienen un contenido muy rico. “Son fuente de vida, de trabajo, de fe, transformación y crecimiento. Hoy tiene todo lo que una ciudad tiene que tener”.

Añadió que, en todo este tiempo transcurrido, existieron infinidades de hechos importantes que pasaron inadvertidos. “Pero aquellos que tenemos un poco de memoria y quienes conocen el tema, no deben sorprenderse de este comentario tangencial que hace un trabajador más de esta fundación y que al principio vino solamente en busca de mejoras económicas, trabajando como instructor de oficios en la ex Kolping ahora Instituto Juan Markievicz, sin conocer la esencia misma del proyecto Villa Cabello. Con el correr del tiempo aprendí a valorar, a apreciar y a quererlo”.

“Quiero que vaya este pequeño reconocimiento y agradecimiento de corazón al mentor y ciudadano ilustre padre Juan, fallecido el 16 de julio de 2016, Ruth, fallecida el 17 de febrero de 2013 y colaboradores, miembros honorables de la Primera Junta de Villa Cabello del 13 de mayo de 1973”, finalizó.

Presente. Con 120 mil habitantes en promedio, el barrio impulsó algunas luchas por la municipalización, pero a la fecha no volvieron a encenderse por la atención del Ejecutivo de Posadas a sus demandas.

Recuerdos del Oeste

El 13 de mayo, Villa Cabello cumplirá 48 años de su fundación. Nació humildemente, en un quincho de la chacra 150, tras una charla entre el sacerdote Juan Markievicz y un grupo de personas bienintencionadas, junto a la señorita Ruth y miembros de la Prosocri, que son los principales actores.

Para Guerrero, vecino del barrio Kolping, de la chacra 147, hacer un análisis sintético del crecimiento de este “populoso barrio” es casi imposible. Es que en aquel humilde Villa Cabello se produjo un crecimiento que es asombroso, con la llegada de la luz eléctrica, la capilla de usos múltiples, se transformó en el único lugar de reuniones sociales y religiosas de la zona, la creación de escuelas primarias, fábricas de ladrillos premoldeados, viviendas, observatorio astronómico, todas éstas y otras cosas que quedaron en el recuerdo de los primeros pobladores del lugar.

Hoy, Villa Cabello se transformó en un barrio populoso e importante, tiene de todo, iglesias, escuelas de todos los niveles, centros recreativos, banco, supermercados, comisaría, cuartel de bomberos, hospital, delegación municipal, Registro de las Personas, Juzgado de Paz y de Familia, clubes, ferias francas, viviendas, costanera, puentes que comunican con el aeropuerto, Centro del Conocimiento, puerto, parque industrial, hoteles, correo, CePARD. Ese cambio también se debe a la llegada de las líneas de colectivo, el asfaltado de las calles y avenidas.


Memorias del ayer y hoy de Villa Cabello, en camino a sus 48 años de existencia

En la semana aniversario están previstas diversas actividades conmemorativas. Desde la Fundación Villa Cabello y de parte de un grupo de antiguos colaboradores del padre Juan Markievicz, se honrará su obra.

Hecho realidad. El día de la inauguración de la chacra 150, el primer complejo habitacional de Villa Cabello.

Hace 48 años, el sacerdote Verbita Juan Markievicz, decidió instalarse en una zona inhóspita de Posadas con personas en situación de pobreza extrema, para poder sacarlas de esa condición.

“Y no sólo logró eso, sino que pudieron transformar su propia realidad para mantener a sus familias y ser útiles a la sociedad”, dijo el actual presidente de la Fundación Villa Cabello, el P. Giberto Cabrera Salares svd, quien lo sucede en la obra.

“De esa manera, trazó uno de los idearios de la Fundación que es la educación, porque sostenía que sólo a través de esta podía lograr cambios y ascenso social. En primer lugar, de todo esto estaba la formación cristiana, sin duda, porque decía que Jesucristo tiene que ser el modelo para todo”, añadió.

La presidenta del consorcio de la primera chacra, la 150 de Villa Cabello, Lidia González, quien conoció al sacerdote Juan Markievicz, durante su adolescencia cuando fue su profesor de Teología, contó aspectos de ese trabajo, ya que ella misma años más tarde ingresó a trabajar como docente en las instituciones educativas pertenecientes a la Fundación.

“Conocí al padre Juan cuando todavía estaba en proyecto la gran obra de la Fundación y puedo decir que lo conocí en muchos de sus rasgos e ideales, inclusive en su forma de interpretar la Biblia y ahora me toca continuar con su legado como presidenta del Consorcio en la chacra 150”, enfatizó Lidia González.

“El proyecto Villa Cabello hay que entenderlo desde el evangelio. El padre Juan se inspiró en Jesús y su tarea por los pobres y en la época donde gestó el plan habitacional, estaba en auge el documento de Puebla y la Iglesia católica se estaba cuestionando fuertemente sobre su misión en el mundo, por eso sostengo que el fundador de Villa Cabello representa el rostro de la iglesia que promueve la dignidad y desde esa perspectiva hay que entender la obra monumental del plan”, puntualizó.

A su turno, la docente María Rosa Benítez, rescató algunas memorias de la época, ya que nuevamente este año le ha tocado trazar una línea de tiempo de la fecha a la actualidad. “El 13 de mayo tiene su razón de ser en vista de que el padre Juan dejó toda la obra en el Inmaculado Corazón de María”, dijo.

En 2012, Benítez recibió el encargo de los fundadores del barrio de iniciar la construcción del museo, que permitió recopilar documentos y material histórico de importancia. Aunque no está en uso actualmente, se sigue trabajando en la fototeca, para no perder esos elementos de la memoria colectiva. Este año, junto a sus alumnos, está impulsando un Festival Virtual de Talentos, donde los integrantes de sus establecimientos podrán expresarse con bailes, canciones, dedicatorias, coreografías, poemas a Villa Cabello, payadas y ejecución de instrumentos, entre otros.

El presidente barrial de la chacra 150 Emilio De Lima, por su lado, reflexionó sobre algunas cuestiones actuales y la visión a futuro. “Los cambios ocurridos desde que se mudó el primer vecino y los 48 años que siguieron, fueron innumerables y nuestro rol es armonizar todo. Queremos seguir generando oportunidades para homenajear el legado de los pioneros que todavía siguen junto a nosotros, junto con las generaciones nuevas”, aseguró De Lima.

Sobre los fundadores

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P. Juan Markievicz svd, y Srta. Ruth Schmidt

Quienes iniciaron el proyecto habitacional son el sacerdote Juan Markievicz svd, la señorita Ruth Schmidt y la Hermana Francisca. Markievicz venía a la zona Oeste a celebrar algunas misas, y allí tomó contacto con un grupo de vecinos muy pobres por quienes se sintió movilizado a hacer algo. Proyectó por ello la construcción de 100 casas y por ello se adquirió la chacra 150, donde actualmente están los monoblocks y las sedes de la parroquia y la escuela.

Como quería que todos tuvieran agua y luz, lo primero que hizo fue construir el tanque de agua. Como segundo logro, se resalta el milagro del tendido eléctrico que trajo EMSA para su club social. Se creó la fábrica de premoldeados, de hecho, parte de la chacra 147, tiene los pisos con el material que se hacía en el lugar. A medida que se necesitó mano de obra calificada, se fueron creando instituciones como la escuela de adultos, las escuelas primarias y el primer centro de salud, que es en la actualidad el Hospital René Favaloro y una guardería para que las mamás que tenían que trabajar dejaran a sus hijos.

(Fuente: Primera Edición)