
Consensuada en la junta parroquial de catequesis, se llevó a cabo un encuentro para los catequistas de la Parroquia de Fátima (Garupá-Misiones). Se conformaron los equipos y se distribuyeron las actividades, para que la jornada tenga cuatro ejes centrales: oración, formación, recreación, ágape.
De acuerdo al orden de llegada, se hacían entrega de identificaciones enumeradas en diferentes colores para los trabajos posteriores. Se dio un clima propicio de alegría y acogimiento a través de la animación con cantos y dinámicas, para posteriormente dar paso al equipo de liturgia.
El equipo de liturgia preparó la oración de inicio a través de la presentación de signos que fueron acercados por representantes de las distintas comunidades. Se dio inicio con la lectura de Lc 5, “La pesca milagrosa», realizando una reflexión que hacía analogía con el servicio del catequista. Aprovechando el clima de oración, se centró en la presencia de Jesús Eucarístico a través de la exposición del Santísimo Sacramento, principio y culmen de la espiritualidad de los catequistas, quienes compartieron un momento de oración en base a la espiritualidad Arnoldina.
El momento formativo estuvo a cargo del párroco, P. Mario Selvan svd, quien aconsejó a los catequistas a potenciar los recursos y habilidades para anunciar la buena nueva, provocando un encuentro personal del catequizando con Jesús, que lo motive e inspire a seguir su estilo de vida, dar a conocer la Buena Noticia con su espiritualidad y manera de vivir su fe cristocéntrica que se nutrirá en el hábito de rezar, las visita al Santísimo, su aporte y labor en la comunidad que debe encarnarse más allá del pastoreo del catequista, apropiando las palabras del Papa Francisco: Ser catequista y no hacer de catequista…
Es educar en la fe, acercándole a Cristo, dándole fundamentos concretos, porque somos católicos, porque debemos creer y amar a Cristo, para que su acercamiento no sea sólo en su etapa de preparación, sino que se prolongue durante todo su vida. El catequista debe aprender a fundamentar con la biblia o con el catecismo, para que cuando el niño o joven sea más grande puedan dar conocimiento de su fe, que se motive en sus corazones la necesidad de acercarse a Jesús, ayudar y contribuir a cambiar el paradigma de que el niño se acerca por obligación, cuya meta es un certificado y no Cristo.
El catequista debe ser ingenioso a la hora de preparar el tema, debe buscar la forma que puedan aprender de forma dinámica contenidos sólidos de nuestra fe, compartir con paciencia y con amor, porque todo lo que aprende de niño no se olvidará jamás y marcará el sendero a transitar. Resalta la necesidad de pedir colaboración que somos el complemento en el anuncio del evangelio, los niños no son propiedad de los catequistas y que la interacción con otros pastorales resalta la común unión y la corresponsabilidad del mandato de llevar la evangelización a todos los confines de la tierra.
P. Mario Selvan svd
Parroquia Fátima
