De regreso a la Argentina. Una vida entregada al evangelio. P. Sergio Bertram, cofundador de la Misión SVD en Cuba.

Después de décadas de servicio en Cuba, el P. Sergio Bertam svd, de Esperanza-Santa Fe, Argentina, regresó a su amada tierra natal. Pero su corazón es cubano. A su regreso a la Argentina, el P. Sergio tomará mate, pero recordará el sabor del ron cubano; comerá su asado, pero saboreará el puerco enpúa con congrí cubano (arroz y porotos negros); acompañará su comida con chimichurri (salsa argentina), pero resonará el mojito (cóctel) que se pone sobre la yuca (mandioca).

Sergio llegó a Cuba en 1988. La SVD abrió este campo misionero con el P. German Rodríguez Llamas svd de México y el P. Juan Mellato svd de Brasil. Gracias al entonces obispo de Holguín, Mons. Peña, fueron recibidos en esta hermosa región oriental de Cuba.

Sergio ya tenía experiencia como misionero y formador en Argentina. Recuerda el aprendizaje espiritual de Mons. Jorge Novak svd, primer obispo de Quilmes, incansable defensor de los derechos humanos durante la dictadura argentina.

Sergio dice que no fueron años fáciles cuando llegó a Cuba: “…hubo hambre, persecución, miedo … pero incluso con la gracia de Dios, poco a poco la misión fue creciendo. Fueron años de trabajo intenso y sacrificio: reunir feligreses, visitar casa por casa, iniciar la catequesis para niños y adultos, reparar templos dañados, construir otros nuevos, celebrar en comunidades remotas. Requirió un esfuerzo titánico, pero el Espíritu de Jesús siempre lo impulsó”.

En una de sus miles de anécdotas, cuenta cómo los niños no sabían quién era Jesús y estaban asombrados por las decoraciones navideñas ya que, en esos años, estaba prohibida cualquier manifestación pública de la fe católica. Cuando trabajó a la parroquia de Mayarí, cuyo templo estaba plagado de murciélagos, tuvo que sacarlos de allí lo mejor que pudo. Recuerda su experiencia como director espiritual en el seminario diocesano de La Habana. Recuerda con cariño la visita del Papa Juan Pablo II en 1998, que dio un sólido impulso a la Iglesia cubana.

Sergio es uno de esos misioneros que son libros abiertos. Siempre a quienes se le acercaron, tiene tal o cual consejo. Sabe escuchar y es un hombre de oración. Es muy alegre y apasionado, como cualquier buen argentino por el fútbol. Con el P. Sergio, aprendes todo un curso de Misiología en una charla de café, que los libros o los manuales escritos no pueden brindarte. Siempre dice que su misión no es obra suya, sino de Dios y de todos sus colaboradores, benefactores y cohermanos misioneros. Él nunca se atribuye el mérito.

Sergio es recordado con cariño porque siempre será el padre de la misión SVD en Cuba. Nos queda a nosotros los SVD en esta isla continuar la misión. Sergio una vez empezó de cero. Por tanto, aprendamos de este hermoso testimonio de vida para animarnos a seguir inspirados por la Palabra y el espíritu de gracia por una Cuba mejor.

Gracias Sergio por tu entrega. Dios te bendiga en tu regreso. Estás en nuestros corazones.

Distrito SVD Cuba
Provincia México-Cuba

(Fuente: Arnoldus Nota)