
El año 2021 está llegando a su fin con un cúmulo de adversidades, producto de la pandemia y la crisis económica que hemos atravesado. A pesar de tantas incomodidades subsistidas, es una oportunidad para finalizar el año con gratitud, agradeciendo a Dios y a las personas que nos han acompañado durante todo este año. Además de mirar hacia el futuro, con una esperanza renovada, confiando en un Dios que siempre está a nuestro lado.
Si queremos finalizar este año con gratitud, es necesario que podamos tomar consciencia de las innumerables bendiciones que hemos tenido durante todo este tiempo. Es bueno que podamos reconocerlas, en la presencia de nuestros seres queridos en la familia, los estudios, el trabajo, tantas personas que nos han servido y que tal vez ni siquiera las conocemos. Si registráramos las cosas buenas que han sucedido durante este 2021, nos daremos cuenta de que son muchas más de lo que nos imaginamos. Y qué bueno finalizar este año agradeciendo a Dios por todo lo que hemos recibido.
Además de tomar consciencia de tantas bendiciones en la vida, también es necesario que podamos significarla, reconociendo y disfrutando estos momentos tan valiosos de nuestra vida, aprendiendo y fortaleciendo estas experiencias maravillosas que seguramente queremos que se repitan. Más de una vez nos ayudará un momento de oración y meditación, para disfrutar de las bendiciones que abundan en nuestra vida. Son momentos para saborear y regocijarnos en paz y serenidad.
La alegría compartida se multiplica, un fin de año es una oportunidad para encontrarnos en familia, con nuestros seres queridos, con las amistades. Este año en el que hemos tenido tantas situaciones angustiantes, estoy seguro que es importante poder compartir estas bendiciones con las personas con nos acompañan en la vida.
Qué bueno que podamos finalizar este año agradeciendo a quienes nos han significado, llenándonos de amor, sacrificio, servicios, acompañamiento, enseñanzas. De gran valor es que podamos expresar nuestra gratitud con palabras sencillas de agradecimiento, con nuestras palabras, con un mensaje o con un compartir amable en nuestros hogares.
Más de una vez las relaciones interpersonales se fortalecen en la medida que somos capaces de poner palabras a los sentimientos y expresar lo valioso que han sido nuestros seres queridos durante este año: la pareja, los hijos, los padres, abuelos, familiares y amigos. Un gracias siempre alegra y fortalece el corazón.
Un corazón agradecido también nos llena de fortaleza y esperanza para emprender el nuevo año sabiendo que la Providencia Divina siempre nos sostendrá en todos los momentos de la vida. Es la esperanza que nos fortalece cuando iniciamos un nuevo año. Cuando confiamos en Dios seremos capaces de soñar las grandes bendiciones que nos acompañarán en este nuevo año, por el amor inmenso de nuestro Dios Padre.
Que al inicio de este año nuevo, hagamos propio el mensaje del Papa Francisco: “Soñar juntos para llevar la esperanza al mundo”. Que seamos fuente de esperanza en un mundo que necesita de amor, solidaridad y cuidado de los unos a los otros. Que seamos la esperanza para el nuevo año que se inicia. Que nuestra Madre María, reina de la paz, nos conduzca por los caminos de la paz, amor y solidaridad. ¡Feliz año 2022!
P. Juan Rajimon svd
