La confianza es la base de la relación y comunicación. Sin confianza es imposible avanzar y crecer. Es el fundamento de toda relación humana.

¿Damos suficiente importancia a algo que sostiene, nuestra familia, nuestra pareja, nuestra profesión y nuestra vida social como es la confianza?
Sin confianza no existirían las relaciones de pareja, ni las empresas, ni la economía. La confianza es la base de la relación y comunicación padre-hijo, médico-paciente, profesor-alumno, empleador-empleado…
La confianza es la seguridad o esperanza firme que alguien tiene de sí mismo o de otra persona o situación. Es el fundamento de toda relación humana. Nadie puede caminar junto al otro sin tener la certeza de poder confiar en él. Sin confianza es imposible avanzar y crecer.
Cuando hablamos de confianza, hablamos de transparencia. Para confiar en otra persona hace falta conocerla y en la medida que esto suceda, más fuerte será la relación.
La confianza en uno mismo, en los demás y en la vida en general, es crucial para gestionar retos emocionales y alcanzar objetivos con buena calidad de gestión. Es esencial para la salud mental y el éxito y favorece la toma de decisiones y la resiliencia. Constituye uno de los principales atributos para el relacionamiento y es fundamental para los procesos de construcción de tejido social.
Si bien es intangible, su valor puede condicionar la estabilidad de las relaciones y la implementación de acciones. Sin ella, muchas veces quedan truncas nuestras posibilidades y proyectos.
Comparto algunas variables a tener en cuenta para su construcción:
- Pertenencia: sentirte parte te predispone mejor a confiar.
- Buena fe: se trata de aceptar entrar en un estado de vulnerabilidad bajo la expectativa de las buenas intenciones del otro.
- Buen trato: me refiero a intercambios sociales, sanos, en los que la información construye desde las buenas maneras.
- Honestidad: poder contar con información completa y transparente sobre la otra persona.
- Cooperación: es fundamental estar dispuesto a la colaboración, tanto para la toma de decisiones como para la resolución de conflictos.
- Cumplir compromisos: de esta manera se evita afectar las expectativas generadas, es una manera de demostrar cuánto valoramos a las personas.
- Prevalencia de valores tales como la honestidad, la justicia y sinceridad para fortalecer los vínculos.
- Transparencia: practicar la asertividad para poder decir todo lo que sentimos y pensamos sin lastimar al otro, es clave en este camino de construcción.
- Estar alerta a los prejuicios: las diferencias forman parte de las personas, todos tenemos virtudes y aspectos que mejorar, reconocer al otro como par hace a su legitimidad.
- Reconocer los errores: de esta manera se demuestra responsabilidad frente a los hechos y el compromiso de crecer y mejorar.
La confianza es básica para desarrollarnos en la vida, se trata de algo esencial para fluir y relacionarnos con los demás: confianza en nosotros mismos, en las personas más cercanas y en la vida. Es un motor que nos impulsa en todas nuestras relaciones y objetivos.
¿En quiénes confías? ¿Qué tan confiable sos?
Valeria Fiore
Abogada-Mediadora
Colaboradora Familia Verbita
