+ 17.09.2024 (1934-2024)

Nacido en Oberá, provincia de Misiones, el 13 de agosto de 1934, Carlos provenía de una familia de inmigrantes compuesta por sus padres, Francisco Kober y Carlota Luisa Zipp, y dos hermanos mayores.

Con 25 años de edad, ingresó al noviciado el 1º de marzo de 1960 en Alta Gracia, Córdoba. Profesó sus primeros votos el 1º de marzo de 1962 en Esperanza, Santa Fe, y su profesión perpetua fue el 1º de marzo de 1968 en Rafael Calzada. Allí mismo, al año siguiente, el 15 de agosto de 1969, fue ordenado sacerdote.

Muchos de sus años de consagrado los ha dedicado al servicio de pastoral de comunidades. Desde el 1970 al 1979 lo hizo en Oberá y Bonpland, Misiones. Luego, en 1980 asumió la parroquia de Candelaria y la capellanía de la Unidad Penitenciaria XVII, labor que realizó por 18 años. Hasta el 2008 ejerció su servicio pastoral en Panambí, El Alcázar, Puerto Libertad y Puerto Rico, siempre en la provincia de Misiones (ARE). En la ‘tierra colorada’, Carlos es recordado y permanece en el corazón de quienes lo conocieron.

Por razones de salud y ante la posibilidad de contar con una casa verbita para mayores, el 26 de enero de 2009 se integra a la comunidad del Hogar San Javier de Rafael Calzada, en provincia de Buenos Aires. En esta casa permaneció estos largos años, llevando sus dolencias con un admirable espíritu de entrega.

El P. Carlos era una persona más bien seria, de carácter un tanto estricto, de un ritmo diario casi cronometrado. Detrás de esta figura, se encontraba al cohermano atento y dispuesto al diálogo. Su rostro dejaba iluminarse por una amplia sonrisa. Sus raíces misioneras lo mantuvieron fiel al mate compartido de cada mañana. Aún con la evidente limitación física para preparar el mate, él gozaba de cebarlo y pasarlo a los demás.

El deterioro físico manifiesto en él iba abriendo camino a un proceso interior. A medida que su cuerpo se encorvaba, su persona se erguía en intercesiones por los demás. En su enfermedad no quiso causar molestia alguna, incluso llegó a manifestar el deseo de ser trasladado a Misiones en caso que él fuera un estorbo en la casa. En sus expresiones de dolor siempre había posibilidad para una sonrisa.

Coincidiendo con la semana de la Asamblea Provincial ARS, Carlos tuvo una seria descompensación y fue trasladado a la clínica IMA de Adrogué, Buenos Aires, donde vivió sus últimos días.

Casi como una encarnación de su propio apellido (portador de canastas), Carlos venía cargando por varios años en sus espaldas la mochila de su fragilidad física. El Padre Dios lo llamó al descanso eterno el 17 de septiembre en horas de la mañana. Luego de una eucaristía de exequias en el Hogar San Javier, sus restos descansan en el cementerio verbita de Rafael Calzada.

Querido Carlos, que Dios te conceda aquello que ha motivado e impulsado tu vida consagrada, la vida plena.


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