Jubileo Verbita en la Parroquia Santísima Trinidad de Rafael Calzada, Buenos Aires

El 15 de junio, la comunidad de la parroquia Santísima Trinidad vivió con mucha alegría y emoción su fiesta patronal en el marco del Jubileo por los 150 años de la Congregación del Verbo Divino, una jornada profundamente fraterna, marcada por la fe, la memoria y la gratitud. Los preparativos se realizaron en comunidad, con el acompañamiento de los sacerdotes y la activa participación de las distintas áreas pastorales.
La celebración comenzó con una cantata en la puerta del templo, dando paso a la Santa Misa presidida por el padre provincial Jorge Faliszek y animada por el coro parroquial, integrado por hermanos de todas las comunidades.
Durante la liturgia se presentó un libro tamaño gigante con una portada con el lema del jubileo. Sus páginas, inicialmente en blanco, fueron completadas por cada comunidad. En ellas se narraba el origen del carisma misionero: el sueño de San Arnoldo Janssen, su familia, la fundación de las tres Congregaciones, la acción del Espíritu Santo, la presencia de María, de San José Freinademetz, y la misión como camino de esperanza.
La última página reflejaba el presente y la continuidad de ese sueño, con la canonización de San Arnoldo Janssen y una foto grupal de la reciente jornada de formación. Antes de la bendición final, se inauguró dentro del templo una placa de mármol en homenaje a todos los párrocos que brindaron servicio en todos estos años.
Estuvieron presentes las Hermanas Siervas del Espíritu Santo, sacerdotes del Hogar San Francisco Javier, entre ellos el P. Pepe Yagas y el P. Ramón Aldáz, sacerdotes verbitas de parroquias vecinas y representantes municipales de Almirante Brown.
Finalizada la misa, la celebración continuó en el salón del colegio Estrada con un encuentro fraterno, donde se compartió empanadas, pizzas, tortas, centros de mesa decorados y una alegre conmemoración del Día del Padre.
Participaron familias de todas las comunidades, deseosas de ser parte de este momento histórico. Hubo números artísticos, cantos, y un ambiente de profundo cariño entre todos los presentes.
Fue una jornada de luz, de memoria viva y de comunión, donde volvimos a experimentar que somos una comunidad de comunidades: muchos rostros, un solo corazón.
Graciela Almirón – Comisión de Comunicación Social
