+ 30.07.2025 (1937-2025) / 37 57 59 64 65

Arnoldo Freiberger nació el 25 de septiembre de 1937 en Puerto Rico, provincia de Misiones, diócesis de Posadas. Hijo del matrimonio de Pedro Alberto Freiberger y Tecla Vogt.
Ingresó al noviciado el 1º de marzo de 1957 en Rafael Calzada. Tomó sus primeros votos el 1º de marzo de 1959 en Esperanza, Santa Fe, hasta su profesión perpetua el 1º de marzo de 1964, en Rafael Calzada. Fue ordenado sacerdote el 21 de agosto de 1965 en Puerto Rico, Misiones.
En enero de 1965 fue asignado para la formación en el seminario de Pilar, Buenos Aires, hasta que en 1976 fue nombrado vicario de la Parroquia Santísima Trinidad de Calzada, asumiendo ese mismo año la formación de profesos en la casa del Palomar. Nuevamente Pilar lo convocaría como formador en 1982. En 1987 retomó la pastoral parroquial como vicario de la Parroquia Espíritu Santo de Godoy Cruz en Mendoza.
En 1991 fue nombrado maestro de novicios en Bialet Massé, Córdoba. En 1996 asumió la tarea de formador del Postulantado en Villa Allende, Córdoba. Desde enero de 1999 hasta enero de 2005 asumió como Superior Provincial de la ex Provincia Argentina Norte (ARN). Tras este servicio en la SVD, se desempeñó como vicario en la Parroquia San Jerónimo Norte, Santa Fe.
En julio de 2007 asumió el rectorado del Hogar San Javier (Rafael Calzada), hasta regresar en 2015 a Villa Allende para acompañar la formación de postulantes y profesos. Tras haber sufrido un marcado deterioro en su salud fue trasladado al Hogar San Javier en 2017 hasta su fallecimiento acontecido el 30 de julio de 2025. Se fue a la Casa del Padre poco después de la última visita de sus amigos.
Muchas personas van a recordar a Arnoldo como religioso “humilde, austero, orante, estudioso y trabajador”. Con sabiduría y paciencia le tocó atravesar difíciles tiempos de las transformaciones postconciliares en el ámbito de la formación religiosa. Como Provincial velaba incansablemente por el bienestar y la formación permanente de los cohermanos de la Provincia Argentina Norte.
Con un gran espíritu conciliador visitaba las parroquias y colegios para enfrentar los problemas y dificultades de los cohermanos. Para ese fin, solía utilizar los medios de transporte público más sencillos y baratos.
Tenía una gran capacidad de escucha y diálogo y la ejercía en largos procesos de discernimiento de la voluntad de Dios. Ponía mucho empeño en el cumplimiento de las Constituciones de la Congregación. Un servidor fiel en las cosas pequeñas de la vida, amante de la verdad y la justicia. Supo vivir su entrega generosa, incluso en los largos años de enfermedad que llevada con serenidad.
Fue un gran animador de la vida comunitaria y fraterna en los tiempos del rectorado en el Hogar San Javier. Con las mismas actitudes de servicio continuaba su segunda etapa de la estadía en Rafael Calzada, esta vez como residente y paciente. Admirablemente, incluso en los últimos meses de cargar con la cruz del sufrimiento, irradiaba a todos paz interior y brindaba consuelo. Muchas veces expresaba su deseo de su ofrecimiento personal por la renovación de la Provincia y Congregación. Siempre muy agradecido con todos, pero especialmente con las personas que lo cuidaban.
Arnoldo partió a la Casa del Padre en tiempos jubilares de la Iglesia y la Congregación, dejando huellas como “Peregrino de la esperanza” y “Testigo de la luz”. ¡Que goce de la Luz eterna del Resucitado y siga siendo para nuestra vida y misión “signo de esperanza”!
P. Jorge Faliszek svd
