El día 17 de octubre, en la Casa de Retiros Nazaret-Suzano, San Pablo, Brasil, nos encontramos una mañana para dialogar y conversar de manera fraterna y amena con nuestros estudiantes. Eran alrededor de 13 los estudiantes presentes entre novicios y teólogos que fueron acompañados por sus formadores P. Fred maestro de novicios, Hno. Jairo formador de los teólogos y P. Agostinho co-formador. Este encuentro estuvo facilitado por el Hno. Néstor Benítez (ARE), que en primer lugar nos invitó a presentarnos a cada uno y así de manera espontánea lo fuimos haciendo, empezando por el Comité Ejecutivo de PANAM y luego los estudiantes.

Fue un intercambio muy enriquecedor en donde sobresalía la nota intercultural y las diferentes nacionalidades de procedencia, si bien todos estando en América, la presencia de estudiante de otras zonas hoy es una realidad que está creciendo cada día y esto nos ayuda a aprender de estas realidades que vivimos en la SVD. “Este encuentro entre novicios, teólogos y El Comité Ejecutivo de PANAM, tenía como objetivo realizar un diálogo entre los estudiantes y el Comité. En esa mañana se dijo que el objetivo principal de la formación es formarnos para la misión y ella debe ser cada vez más intercultural, por lo que es necesaria apertura y preparación adecuada. Es necesario conocer, amar y comprometerse con la misión” nos dijo el Hno. Jairo.

En un momento de reflexión, surgió la necesidad de reflexionar sobre los procesos formativos y la inquietud de la formación para lograr un sujeto más autónomo en su discernimiento y en sus decisiones, para ello es necesario una autoformación madura y responsable. Con la llegada de las vocaciones más maduras, surge también la necesidad de repasar y revisar los programas de formación en cada PRM y en los Centros de formación común de la zona.

Encontramos una rica y renovada reflexión en los lineamientos de la Ratio Formationis Generalis y en su progresiva adaptación en las diferentes zonas por lo diverso que son sus contextos, en cada lugar se irá dando respuesta a las realidades y desafíos que se nos plantee la formación.

Guimaraes, también añadió: “la formación debe hacerme tomar conciencia, deshacerme y sanar las heridas que me impiden adaptarme a las realidades de la misión. Es por ello necesario preparar adecuadamente a los formadores, así como adaptar los programas de formación a las nuevas generaciones y realidades de nuestro tiempo”.

El objetivo de todos los programas de formación de nuestra Congregación es formar jóvenes dispuestos a abrazar esta vocación misionera (como sacerdotes o hermanos), en el espíritu de los consejos evangélicos (RTG 1.3). En esa progresiva identificación con el Verbo, queremos confiar al Señor la vida y el llamado de cada uno de los jóvenes formandos, dispuestos a entregar su vida a la causa misionera.

Hno. Raúl Acosta svd