Colegio del Salvador – Jujuy (1936 – 2026)

A noventa años de su fundación, el Colegio del Salvador se presenta como una síntesis viva de historia, misión y esperanza. Desde aquel 7 de mayo de 1936, cuando el P. Gaspar Jacob, junto al Hno. Albino Schroder, dieron inicio a esta obra, la educación ha sido comprendida no sólo como construcción y transmisión de saberes, sino como una forma concreta de encarnar el Evangelio en la vida del pueblo jujeño.
El Colegio del Salvador hunde sus raíces en el carisma de San Arnoldo Janssen, quien comprendió con claridad que la evangelización debía penetrar todos los ámbitos de la existencia humana. Por eso promovió la creación de escuelas como espacios donde la fe se haga cultura y la cultura se abra a la trascendencia. Educar, en esta perspectiva, es sembrar el Verbo en el corazón de las personas y de las comunidades.
Estos 90 años son, ante todo, historia agradecida: generaciones formadas, vocaciones despertadas, vidas acompañadas. Pero son también una invitación a pensar el presente y sus desafíos. Como afirmaba Immanuel Kant, el ser humano llega a ser lo que la educación hace de él; y como profundiza Jacques Maritain, esa educación sólo es auténtica cuando respeta la dignidad integral de la persona y la orienta hacia su plenitud trascendente. En clave cristiana, esa plenitud tiene nombre: Cristo.
Hoy, en un contexto atravesado por cambios culturales y búsquedas de sentido, la misión educativa exige una renovada creatividad. Juan Pablo II lo expresó con profundidad al afirmar que la fe y la razón son las dos alas que elevan al ser humano hacia la verdad. Integrarlas sigue siendo el desafío central: formar inteligencias críticas y corazones abiertos a Dios.
Frente a toda tentación de vacío o absurdo, la propuesta cristiana anuncia una verdad esperanzadora: la vida humana está llamada a la plenitud, y educar es acompañar ese descubrimiento. Por eso, la pedagogía de Jesús sigue siendo el horizonte, una pedagogía del encuentro, del respeto y de la cercanía. Allí donde se educa desde el Evangelio, se forman personas capaces de vivir con libertad, responsabilidad y fraternidad.
Celebrar este aniversario no es sólo hacer memoria agradecida de aquellos valientes pioneros –hombres y mujeres que, dóciles a la voz de Dios, abrazaron con entrega la tarea educativa en este prestigioso colegio–, sino renovar con convicción la misión que nos define: anunciar el Evangelio para que todos tengan vida en abundancia en Cristo. Por ello, el Colegio del Salvador está llamado a seguir siendo tierra fértil, donde la semilla del Verbo crezca, madure y dé frutos de vida plena.
Frente a la tentación del desánimo, San Arnoldo Janssen nos recuerda: “Cuanto más adversas sean las circunstancias, mayor ha de ser nuestra confianza en Dios”. Que nuestro Fundador interceda por esta institución educativa, para que el nombre del Salvador sea conocido, amado y seguido. Y que, fieles al carisma verbita, continuemos siendo sembradores de esperanza, educadores en la verdad y misioneros de la vida plena.
P. Alfredo Mbalanda svd
Director Pastoral
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