
A través de los relatos y comprobada su veracidad a través de los historiadores, en cierta oportunidad nos acercamos al activo sacerdote verbita que realizó obras en beneficio de nuestros indígenas. Juntamente con el apoyo de la parte eclesiástica, como Mons. Jorge Kemerer; los historiadores Aníbal Cambas, César Sánchez Ratti y otros ciudadanos, se concretaron tareas varias para paliar en parte las necesidades de los indios guaraníes.
Estos hermanos, verdaderos dueños de estas tierras, sufrieron a través del tiempo el egoísmo de hombres que no supieron valorarlos. Inclusive hasta hubo épocas en que se los «tenía de menos», por así decirlo. Cierto es que después que se fueron los jesuitas quedaron desamparados. Y fue un alivio para los aborígenes cuando llegaron a evangelizar los de la congregación del Verbo Divino. Sabían que se los apoyaría. Como nos refería el padre Arnoldo de sus experiencias en el nuevo campo misional de Kiritó, Paraguay, donde misionaba “por los indios, que eran sus hermanos”. Narró que trabajaba aplicando un proyecto que tomaba en cuenta la psicología y antropología, pero respetando todo el caudal de cultura que posee el guaraní chiripá.
Explicó que «Misión de Kiritó», significa Cristo y la aldea indígena está situada cerca de Itaipú. Los obispos del Paraguay adquirieron una reserva de mil hectáreas de monte virgen, exclusivamente para los aborígenes. La promoción humana se preocupa de que ellos sean sus propios gestores “sin que se metan los ´blancos`». El padre Marquart aprendió a hablar el guaraní. Tenía una escuela y dos maestros paraguayos que daban clases a 60 alumnos. No había que presionar al cacique ni a las familias que trabajan lejos.
Explicaba el sacerdote Arnoldo Marquart que le proporcionaban semillas y herramientas comunes para el cultivo menor de maíz, arroz, poroto, mandioca y batata. «Cada familia tiene su chacra y están asesorados por los curas, las propiedades son de cada familia. «Cuando hablan del «más allá», me dicen que estamos de camino «a la tierra sin males», donde encontraremos a «Tupá, nuestro Dios,» comentaba el sacerdote, conocido como «paí» Marquart.
Los Albores de la Aldea Perutí
En el «Libro de los Padres» del Verbo Divino, describen entre otras cosas que los naturales de estas tierras, asentados por generaciones, tenían su cultura. Vivían de la caza, la pesca y de los frutos del bosque, que «Tupá», ofrece a sus creaturas «. Narraba que los primeros cristianos misioneros realizaron grandes obras, tratando de promover a los nativos. Desde la simplicidad de un violín, como lo hizo San Francisco Solano y la misericordia que manifestó San Pedro Claveer. Hasta las singulares reducciones de los jesuitas. Y desde 1898 cuando se inició la segunda evangelización de estas zonas, a cargo de los misioneros verbitas. La expulsión de los jesuitas llenó de desconfianza el corazón aborigen. Muchos intentaron acercarse a los diesmados primitivos habitantes.
Los hijos espirituales de Arnoldo Janssen se jugaron por una acción efectiva en favor de los «más pobres entre los pobres». «Tratamos de rescatar del olvido la iniciativa del padre Anoldo Marquart y un grupo de laicos. Esa presencia se conoció como ALTER, que significa «el otro».
Este matutino escribía en 1977 lo siguiente: «cada familia guaraní de la aldea Hogar Perutí, cuenta en la actualidad con su propio Tapuy. Construida respetando diseños tradicionales, aunque ya se advierten mejoras. Mediante el empleo de otros materiales de construcción, aparte de lo que ofrece la selva. Los grupos cultivan sus chacras y hay plantaciones comunitarias de bananos, naranjos, mangos, paltas y mamones. Se dedican a la artesanía y ofrecen sus trabajos a los turistas. Esto no podría desarrollarse sin el apoyo de ALTER. El grupo les enseña el cuidado de la tierra y formas de cultivos. Además de atender la sala de primeros auxilios, instalada en el hogar. Los aborígenes viven pendientes de la naturaleza, desprendidos totalmente de egoísmos.
La Asociación Misionera ALTER, presidida por el padre Arnoldo Marquart, decía el diario y tiene como asesor a Julio César Sánchez Ratti. Trata de armonizar su antigua cultura a la evolución de los tiempos actuales, sin pretendidos paternalismos. Solo con el aporte material y espiritual. Apoyados en los medios modernos para evitar la extinción de los individuos.
P. Arnoldo Marquart SVD
La iniciativa del padre Arnoldo Marquart y su dedicación, a pesar de los cambios que se sucedieron, no la podemos dejar en el olvido. El cura Arnoldo en 1981 trabajó luego con los indígenas en Kiritó, Paraguay. Este bondadoso misionero verbita nació en 1916, en San Luis Gonzaga, Brasil. Como joven sacerdote misionero, actuó en Chile como formador y profesor.
En 1917 se radicó en el colegio Roque González de Posadas. Ayudó como director espiritual, guía del movimiento scout y pronto sintió un cariño especial por los indios, realizando además una tarea inclaudicable a favor de la dignidad de centenares de empleadas, en el Paraguay.
Todos lo recuerdan con aprecio por su sencillez, bondad y amor a Dios. Falleció en 1998, en Encarnación Paraguay. Cuántas veces lo hemos acompañado para ver «su» Aldea Perutí, guiando en los tramos de tierra en varias partes de la ruta, con su camioncito repleto de mercaderías, medicamentos, vestimentas, calzados. Todo era donado por gente caritativa, que conocía sus esfuerzos y dedicación constante hacia “sus hermanos”.
Mercedes “Mecha” Villalba
(Fuente: El Territorio)
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