Nuestros estudiantes SVD de la Casa de Formación Jorge Novak, nos comparten sus impresiones en el nuevo contexto y comunidad misional en Córdoba.

Buenas impresiones
Mis primeras impresiones en la casa de formación aquí en Córdoba son:
1. La recepción que me dieron, la comunidad me recibe con amor y alegría, me da la sensación de pertenencia.
2. La forma en la que todos me animan a que participe y colabore en las actividades de la casa, me da una buena impresión.
3. Una buena impresión es la cercana relación entre el formador y los estudiantes.
4. Mi última impresión es cómo todos en la comunidad nos están ayudando a mí y a Francisco a entender mejor el idioma español.
Agustín Boruzie
La vida en comunidad es la primera misión de la vida religiosa misionera
Llegué aquí hace tres semanas, pero me parece como mucho tiempo porque hay mucho sentido de pertenencia en la casa con mis hermanos. Aunque, todavía no puedo hablar muy bien en español, siento más mejoría a medida que practico con mis hermanos cada día y cada uno de ellos siempre está dispuesto a ayudar.
Mi experiencia en este corto período en la casa ha sido buena. Las diversas actividades: cocina, trabajo, celebraciones litúrgicas, oraciones, salidas, pastorales, etc. Yo veo en todo esto como una gran oportunidad para aprender, desaprender y volver a aprender para mejorar mi vida misionera y la comunidad. Para mí, la vida en comunidad es la primera misión de la vida religiosa misionera. Por esto, me encanta específicamente la forma de respeto y responsabilidad de todos y cómo cada persona hace algo para ayudar a la comunidad.
Como dijo la Beata María Elena: «Para encender la llama del amor de Dios en los corazones de los demás, primero es necesario tener amor al prójimo entre nosotros», porque no podemos dar a los demás lo que no tenemos. Por esta razón, vale la pena señalar que, me siento muy positivo en la casa y un gran sentido de pertenencia y unidad entre hermanos para un objetivo común.
¡Viva Cristo en nuestros corazones, en nuestra comunidad y en los corazones de todas las personas!
Francis Boamah
Qué bueno haber sido enviado
Comparto con ustedes mi experiencia durante el receso invernal. El 21 de julio viajé a la Provincia de Neuquén, específicamente a Cuhtral-Có y Pincún Leufú, a visitar a mis cohermanos que trabajan allí y conocer sobre todo con quienes trabajan.
Fue una hermosa experiencia, desde el cariño de las personas y el amor de los cohermanos Julián Mujur, Juan Stach y del Padre Acuila, que me llenaron de emociones motivándome a que mi presencia en ese lugar se repitiera en otro momento.
Cumplidos diez días, volví agradecido y feliz. Qué bueno haber sido enviado. Me resta agradecer a Dios profundamente por esta experiencia.
Vasconselho Antonio
Compartiendo mi experiencia como formando verbita
Eran las 22 hs. del jueves cuando me tocó viajar a Mendoza, un viaje de 11 horas. Llegué a las 8 de la mañana a la terminal de Mendoza, fueron a buscarme Daniel y María, a quienes estoy muy agradecido por el gesto tan amable.
El reloj marcaba las 10 horas cuando llegué a la parroquia Espíritu Santo, donde conocí al P. Miguel Kein, párroco de la misma. Después me llevaron a conocer la comunidad Cristo Redentor, una de las comunidades de la parroquia, allí participamos de la celebración de la misa. Otro día fui a otra comunidad donde pude compartir mi experiencia como formando del Verbo Divino, cómo disfruto de la vida que elegí y por qué no opté por otra vida.
En la parroquia también conocí a los chicos de la Confirmación, con los cuales pude armar el tema para la bienvenida de los chicos de la catequesis después del receso invernal. En concreto, preparamos temas como “tener y ser, los valores y deberes”.
Pasada una semana, llegaba la hora de volver a la casa, aunque fue apenas una semana tuve la suerte de compartir muchas cosas con la comunidad verbita, es decir, con los padres Miguel Kein, Mario Olea y el padre Benito. En esa semana pude desfrutar mucho con la comunidad parroquial.
Ignacio Cachilingui
La vida misionera es un constante encuentro y despedida
Durante el receso invernal, vacaciones de invierno 2022, tuve la oportunidad de visitar a mi familia en mi provincia de Jujuy, el retornar a lugar de origen me entusiasmó muchísimo y me desconectó de la rutina. Al poder abrazar a mi madre y charlar con mis hermanos me hizo caer en cuenta en el dinamismo de la distancia y el tiempo, enterarme de muchas cosas de las cuales no pude participar, por momentos, me creaba el sentido de ausencia.
Las charlas y las risas con mis hermanos terminaron reforzando vínculos que quizás antes no eran tan fuertes. Compartí con mis amistades, eso me ayudó a distenderme y guardar momentos gratos.
Un día un amigo me invitó para que lo acompañara a rezar una novena en una comunidad rural de las Lagunas de Yala, fue muy gratificante compartir con gente de campo, la sencillez y la humildad que es tan característico de ellos.
El compartir con la comunidad del Colegio del Salvador, sobre todo con el P. Juan Marcos Veloso, que fue mi acompañante vocacional, refrescó mi memoria y mi opción misionera.
Al momento de regresar a Córdoba, lo más difícil fueron las despedidas, las lágrimas y el adiós, guardando la esperanza del reencuentro. Reflexioné durante el viaje lo siguiente: la vida misionera es un constante encuentro y despedida, ambos son momentos fuertes porque movilizan el espíritu y la vida.
Arturo Sajama
Postulante SVD
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