El Colegio San José de Esperanza, Santa Fe, celebró con alegría sus 136 años de vida institucional, agradeciendo a Dios por el camino recorrido y renovando el compromiso de educar y evangelizar.

El 1º de marzo celebramos con alegría los 136 años de la fundación de nuestra querida institución, nacida del sueño y la decisión de nuestro Padre fundador, San Arnoldo Janssen. Aquel gesto inicial, inspirado en una profunda confianza en la Providencia, sigue dando frutos hoy en cada aula, en cada encuentro y en cada proyecto educativo. Como nos recuerda San Arnoldo: “La proclamación del Evangelio es la primera y más grande expresión de amor al prójimo”. Bajo esta convicción, el colegio continúa siendo un espacio donde educar es también evangelizar, formar integralmente y acompañar la vida.
Ese domingo, la comunidad educativa se reunió en el Templo parroquial, nuestra querida “Capilla”, en una misa para dar gracias por el camino recorrido, reconociendo la presencia de Dios en la historia institucional. En un clima de recogimiento y gratitud, se renovó el compromiso de seguir sembrando valores evangélicos, confiando en que “el Reino de Dios es como la semilla que crece en silencio”, muchas veces de manera invisible, pero siempre fecunda.
Más adelante, el 19 de marzo, celebramos con especial solemnidad la Fiesta de San José, patrono de nuestro colegio. En esa ocasión, la comunidad educativa y parroquial se congregó para participar de la Eucaristía, junto al Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santa Fe, Matías Vecino, acompañado del P. Tadeo Giza, P. Huberto Hajdasz y P. Boni Mbithi y sacerdotes de la ciudad. Fue un momento de encuentro profundo, donde la figura de San José volvió a interpelarnos con su testimonio silencioso, su fidelidad y su entrega generosa. Él, hombre justo y obediente, nos enseña a confiar en los planes de Dios aún en la incertidumbre, y a cuidar con amor aquello que nos ha sido confiado. Nuevamente, celebramos con gran emoción los 135 años de labor fecunda de tantas personas que han hecho historia.
A la luz del Evangelio, San José aparece como custodio y servidor, alguien que “hizo lo que el ángel del Señor le había mandado” (Mt 1,24). En esa actitud de escucha y disponibilidad encontramos también un llamado para nuestra comunidad: seguir construyendo juntos, con responsabilidad y esperanza, una educación que forme personas comprometidas con el bien común.
Así, marzo se convierte en un tiempo de memoria agradecida y de impulso renovador. Celebrar nuestra historia y honrar a nuestro patrono nos invita a mirar el presente con fe y el futuro con esperanza, sabiendo que, como comunidad, estamos llamados a ser testigos vivos del amor de Dios en el mundo.
Celebramos este Jubileo y damos gracias a Dios por estos 136 años de servicio educativo de tantos educadores verbitas en estas tierras benditas.
P. Tadeo Giza svd
Representante Legal
Descubre más desde SVD Argentina
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
