
Estamos próximos a celebrar el acontecimiento salvífico que moviliza a toda la humanidad con el nacimiento de nuestro salvador, Jesucristo. Son momentos de mucha alegría y gozo. El corazón se prepara para celebrar y compartir la vida.
Una de las cosas que más brillo otorga a la fiesta de la Navidad, son los lindos regalos que nos esperan y la alegría que nos trae al compartirlos en la Noche Buena. Obviamente es un gran cumpleaños y vale la pena celebrarlo en familia y en comunidad. Es una fiesta que nos llena de ilusión y esperanza.
En un año tan atípico, saliendo de la pandemia y en medio de la crisis económica que estamos atravesando, nos preparamos para celebrar las fiestas navideñas. Es una gran oportunidad para significar tantos ritos que tal vez los hacemos mecánicamente desde hace mucho tiempo.
A pesar de las tantas situaciones que atravesamos, este tiempo de Navidad siempre nos deja el maravilloso regalo de los momentos de alegría, compartidos con los seres queridos, los regalos que nos obsequiamos mutuamente llenos de amor y aprecio. Pero también es bueno reconocer que hay otros regalos que son los más importantes y sin duda son los espirituales. Disfrutamos de la presencia de los seres queridos, de los que amamos, de esos momentos que son quizá irrepetibles.
Entre los regalos que siempre nos traen alegría por la sorpresa y la novedad, está el mismo regalo de la vida, que tiene gran valor y compartirlo con los demás nos enriquece como personas, comunidades y familias. En la fiesta de la Navidad reconocemos el gran regalo del amor y generosidad de Dios, que se derrama sobre toda la humanidad. Este gran misterio de encarnación nos inspira y moviliza para seguir entregándonos por amor a toda la humanidad. Por eso, en cada brindis que hacemos en esta Navidad, agradezcamos a Dios por el don de la vida y poder volver a celebrar el nacimiento del Salvador en familia y junto a las amistades.
Los mismos Reyes Magos nos recuerdan el hermoso gesto de compartir, al acercarse a Jesús con sus regalos más preciados para significar el nacimiento del Salvador. Para todos aquellos que creemos en Dios, uno de los regalos más lindos es el nacimiento del mismo Jesús que es la razón de nuestra esperanza. Él es nuestra esperanza y salvación. El acontecimiento del nacimiento de Jesús es mucho más que el regalo de un juguete, una prenda de vestir o cualquier otro presente material.
En este cumpleaños de Jesús, es bueno pensar sobre algunos regalos sencillos que podamos ofrecer al niño de Belén, que no cuestan mucho. Es el amor que podemos brindar en nombre del mismo Jesús a tantas personas que en esta Navidad necesitan de nuestro afecto y cariño.
Que cada uno de nosotros seamos un verdadero regalo lleno de amor y generosidad para brindarnos unos a otros en la vida. Que el mismo Jesús llegue a nacer en el corazón de cada persona, su familia y en el mundo entero. Que el Niño de Belén nos bendiga a todos en esta Navidad.
P. Juan Rajimon svd
Descubre más desde SVD Argentina
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
