Retiro Espiritual SVD-ARE 2022

Este año el Retiro espiritual se realizó del 27 de junio al 1º de julio, en el Centro de Espiritualidad Fátima. Aunque no se encontraban todos presentes, ya que varios sacerdotes SVD se encuentran de vacaciones, se vivieron varios días de oración, reflexión, convivencia en comunidad.

El Padre espiritual que nos acompaño fue José Luis Ferrioni SJ. Trabajamos sobre el Discernimiento del libro “Principio y Fundamento del Discernimiento Cristiano” (P. Josep Vives, SJ).

El ser humano, ser de discernimiento

Pese a lo que a veces puede oírse, el discernimiento no es un invento de los jesuitas. Ni siquiera de San Ignacio. Aunque es evidente que San Ignacio contribuyó, a través de los Ejercicios Espirituales, a que se reconociera su importancia y se difundiera su práctica.

La necesidad de buscar el bien y distinguirlo del mal en este mundo, a partir de indicios que nos vienen dados por la misma realidad desde fuera y que no son simplemente elegidos desde cada uno de nosotros, todo esto es algo esencial, constitutivo, del ser humano como ser orientado a actuar con libertad y responsabilidad en relación con Dios, si es creyente, y en relación con el entorno y con los demás aunque no fuera creyente. Vivir actuando humana y responsablemente es vivir discerniendo en una u otra forma. El discernimiento es una tarea permanente de todo hombre en toda situación.

Discernimiento cristiano

En la vida cristiana el discernimiento debiera ser una actitud básica y hasta particularmente característica. Porque lo central en la enseñanza de Jesús es que no hemos de regular solamente nuestra conducta por sujeción a un código preestablecido, a un sistema de leyes morales o de prácticas religiosas y cultuales, sino por el ejercicio responsable de la libertad de hijos. Esto es algo central en el Evangelio, manifestado en la crítica que Jesús hace precisamente a los escribas y fariseos y a sus principios de regulación de la conducta por la mera observancia del legalismo y del culturalismo.

La comunicación de Dios al hombre puede tener lugar a través de signos exteriores, pero también a través de mociones interiores personales, que pueden ser reconocidas como provenientes de Dios.

El cristiano, por principio, ha de contar con que Dios puede y quiere manifestar determinadas voluntades singulares para él, que van más allá de lo que se puede prescribir en la moral general o en la racionalidad cristiana, que sólo pueden prever lo general y universal.

De manera que la voluntad de Dios no puede adecuadamente deducirse o computarse ni a partir de los hechos constitutivos del mundo o del ser humano, ni siquiera a partir de una dimensión religiosa, legal o ética. Esto implicaría verlo todo sólo desde la religiosidad general y desde la ética general, dejando de creer en la relación libre de Dios en su disponer de la salvación y santificación concreta de cada uno y negando prácticamente una presencia concreta de Dios en nuestro mundo, en la efusión del Espíritu a todos y a cada uno de nosotros.

Ejercicios Espirituales

Desde hace cinco siglos, los Ejercicios Espirituales han sido un modo de ayudar al encuentro con Dios en la propia vida, en el camino único e irrepetible de cada persona. Por eso los ejercicios acaban siendo una experiencia que marca un antes y un después en quien los hace.

Los ejercicios espirituales se hacen para tomarse el Evangelio de Jesucristo en serio. Para romper las ataduras interiores que nos impiden ser verdaderamente libres para amar. Para descubrir el verdadero rostro de Dios, el que nos enseña Jesús. Para percibir el modo concreto en que Dios nos invita a amar y servir. Para no contentarnos con una vida mediocre y llenarla de todo el sentido. Para ir más allá de las ideologías, de las buenas intenciones, de las emociones pasajeras y saborear una verdad gozosa que permanece.

Los Ejercicios requieren de la persona cierta estabilidad emocional, compromiso para mantener los tiempos de oración personal y capacidad para interiorización. Los Ejercicios son moldeables como la arcilla, se acomodan a quien los hace, a lo que busca y necesita.

El acompañamiento personal ayuda a orientar el proceso, descubrir la voluntad de Dios en la propia vida, animar y fortalecer al compromiso.


Descubre más desde SVD Argentina

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.