Oración sobre el lema: «Fieles a la Palabra, unidos al Pueblo».

En cualquier proceso de discernimiento y renovación, debemos tener en cuenta que nuestra vida de espiritualidad y oración siempre debe ser desafiada por el mundo y la vida que están fuera de nuestros muros y fronteras.

«Fieles a la Palabra, unidos al Pueblo» es el lema de la Sociedad del Verbo Divino (SVD) para los próximos seis años. Este lema es la declaración orientadora que nos motiva a implementar las resoluciones y recomendaciones del 18º Capítulo General.

Nuestra actual Administración General comenzó algo nuevo al elegir una oración especial para este sexenio, basada en este lema.

Con esta oración, profundamente trinitaria, tratamos de seguir nuestra espiritualidad trinitaria, misionera y encarnacional y ser fieles al espíritu de nuestro Fundador Arnoldo Janssen. Él creía en el poder de la oración y compuso muchas oraciones a la Santísima Trinidad.

Por lo tanto, ahora tenemos lo que son dos oraciones emblemáticas para este sexenio: La oración del 18º Capítulo General, así como esta oración con el lema. Ambas están vinculadas al enfoque de la Administración General actual.

Nuestro Fundador Arnoldo Janssen nos anima cuando dice: “Hijos míos, siempre deben ser hombres de oración. Traten de serlo cada vez más, practicando la meditación y la unión con Dios. No deben perderse en los trabajos exteriores».

Nuestra esperanza, por lo tanto, es que recitar esta oración pueda ayudarnos a profundizar nuestra relación con el Verbo Divino. Que podamos llegar a estar unidos a las personas a las que servimos y convertirnos en discípulos misioneros transformadores.

El obispo José Luis Corral svd (ARS), de la Diócesis de Añatuya, compuso esta oración. Agradecemos a Mons. José Luis Corral svd, por dedicar su tiempo y su reflexión para elaborar esta oración.

P. Peter Dusicka svd
Coordinador General de Animación Espiritual

 

FIELES A LA PALABRA, UNIDOS AL PUEBLO

Padre Misericordioso,
nos ofreces el don de tu Palabra, expresión de tu amor que nos alcanza.
Queremos permanecer abiertos y fieles a la Palabra que fluye de tu interior,
para que empape nuestros corazones, se refleje en nuestras vidas
y nos volquemos a los demás en servicio desinteresado.

Nos ponemos en camino a la escucha de tu Hijo, Palabra hecha carne,
que vence la oscuridad de la desesperación y sana las heridas de las injusticias.
Adheridos al Verbo, con toda la mente y con todo el corazón,
le permitimos la iniciativa en nuestra vida y que nos oriente en el andar.
Queremos ser fieles compañeros de la Palabra,
que nos interpela y desafía, nos ayuda a discernir y mueve a la conversión.

Queremos escuchar también la vida de las personas a las que servimos
y el acontecer de nuestro tiempo para brindar misericordia y solidaridad.
Primordialmente a los pobres, oprimidos y desconsolados,
poniendo primero al último para restaurar dignidad, para liberar y reconciliar,
para promover la integridad de la creación.

Impulsados por el Espíritu de Amor
somos enviados a todos los pueblos y naciones.
La Palabra anunciada y expresada en diferentes idiomas y culturas,
nos estimula a promover la inculturación y a vivir la interculturalidad.
Queremos discernir y dialogar, testimoniar y transformar,
unidos a la gente y en colaboración con todos.

Madre del Verbo Divino,
modelo de escucha atenta y de respuesta generosa,
ayúdanos a comunicar con alegría y fuerza
la Palabra que nutre nuestra fidelidad y compromiso
para estar unidos a los demás en la misión.


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