Con una misa presidida por Mons. Carlos Tissera, la comunidad diocesana recordó el legado social, pastoral y sinodal de su primer obispo, cuya figura sigue siendo un faro de esperanza y justicia para la región.

El 8 de julio, la comunidad diocesana de Quilmes conmemoró el 25º aniversario del fallecimiento de su primer obispo, el Siervo de Dios Jorge Novak, con una misa celebrada en la catedral Inmaculada Concepción de Quilmes bajo el lema “Jorge Novak, sembrador del espíritu sinodal”. La ceremonia estuvo presidida por el actual obispo diocesano, Mons. Carlos Tissera, y contó con la participación de obispos auxiliares, eméritos, el clero local y una multitud de fieles de diversas parroquias y congregaciones.
Durante la homilía, Mons. Tissera comparó la trayectoria de Novak con la parábola del Buen Samaritano, destacando que el primer obispo encarnó la compasión como un estilo de vida. Este compromiso se tradujo en acciones sociales concretas desde la creación de la diócesis, tales como ollas populares, colectas solidarias y el acompañamiento a las familias en asentamientos urbanos y tomas de tierra. Asimismo, Tissera recordó la última homilía pública de Novak en 2001, donde denunció el drama de «las mesas sin pan» en un país con abundancia de recursos, señalando que aquellas palabras mantienen una dolorosa vigencia en la actualidad.
Otro de los puntos centrales del homenaje fue el firme compromiso de Novak con la defensa de los derechos humanos durante la última dictadura militar. Se recordó cómo el obispo abrió las puertas de la Iglesia a los familiares de los desaparecidos y acompañó a los deudos de los caídos en la Guerra de Malvinas. En este marco, se leyeron fragmentos de su testamento espiritual, en el cual Novak, con profunda humildad, pedía perdón por no haber podido hacer más por los sectores más vulnerables de la sociedad.
Finalmente, se resaltó su pionero legado eclesial en la promoción de una Iglesia sinodal y participativa, que integrara activamente a laicos, religiosos y sacerdotes en la toma de decisiones. Al concluir, Mons. Tissera invitó a la comunidad a inspirarse en la síntesis grabada en su tumba “Misionero incansable, defensor de los derechos humanos y amigo de los pobres”, para continuar construyendo una sociedad más justa, solidaria y en paz.
Descubre más desde SVD Argentina
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
