El P. Juan Rajimon SVD, sostuvo que la visita de León XIV puede favorecer la escucha, la paz social y la reconciliación en un país atravesado por la pobreza, la desocupación y la polarización.

El P. Juan Rajimon, superior provincial de la Congregación del Verbo Divino (ARE), consideró que la llegada del papa León XIV a la Argentina representará un llamado para volcar la atención hacia los sectores más vulnerables. En un contexto marcado por la crisis económica, la pobreza y la polarización social, el religioso sostuvo que el evento es una oportunidad única para recuperar la escucha, el diálogo y la búsqueda del bien común.
Desde la perspectiva del religioso, la búsqueda de este bienestar colectivo exige superar las divisiones ideológicas y partidarias. Rajimon anticipó que uno de los ejes centrales del mensaje papal será la opción por los más necesitados, instando a las autoridades a tender la mano a quienes carecen de empleo, recursos y oportunidades para no dejar a nadie fuera del sistema.
Asimismo, resaltó la trascendencia histórica del acontecimiento tras 39 años sin una visita pontificia en el país, desde el paso de Juan Pablo II en 1987. Señaló además que León XIV continúa con la línea de apertura y renovación iniciada por el papa Francisco, por lo que su presencia traerá un mensaje de paz, consenso y fortaleza espiritual significativo para toda la sociedad argentina, más allá de la fe que profese cada persona.
Por otra parte, la inminente llegada del pontífice ya genera una amplia movilización en el interior del país. Aunque todavía resta definir la agenda oficial, distintas parroquias, escuelas y comunidades eclesiásticas de Posadas y Misiones han comenzado a coordinar traslados y logística ante la masiva concurrencia de fieles que buscará acompañar al Papa en sus distintas actividades.
Finalmente, el P. Juan interpretó esta visita como un fuerte impulso para la tarea que desarrolla la Congregación del Verbo Divino en Argentina, y la presencia de León XIV renueva el compromiso de salir hacia las fronteras y permanecer cerca de las comunidades con mayores necesidades, reafirmando la misión evangelizadora y de apoyo social en el territorio.
(Fuente: Primera Edición)
Una visita pastoral que renueva la esperanza del pueblo argentino
En un momento histórico para nuestro país nos ha llegado la grata la noticia de la visita del Papa León XIV a la Argentina que coincide providencialmente con los preparativos para el 15 de agosto, día en que la Iglesia celebra la fiesta de la Asunción de la Virgen María. Este encuentro entre el Santo Padre y el pueblo argentino se convierte en un profundo signo de esperanza para todo cristiano que peregrina hacia la patria celestial.
Durante su mensaje a la Nación, el Sumo Pontífice invitó a los fieles a contemplar a nuestra Madre María como el más claro ejemplo de fortaleza, confianza y entrega en el camino hacia la casa del Padre. En tiempos donde la incertidumbre parece nublar el horizonte, el dogma de la Asunción abre en nosotros una confianza plena en la providencia divina, recordándonos que Dios nunca abandona a sus hijos.
El Papa León XIV subrayó que, desde su niñez, la Santísima Virgen nos enseña a recorrer la vida buscando siempre la voluntad de Dios, que guió cada uno de sus pasos. Incluso en los momentos más difíciles, ella se dejó conducir por la providencia, permitiendo que Dios obrara poderosamente en su historia. Esta intimidad con el Hijo fue tan profunda que, después de su vida terrenal, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo, compartiendo la plenitud de la resurrección.
La figura de María es modelo de confianza inquebrantable. Desde la Anunciación hasta las horas del dolor y la prueba, mantuvo una fe firme. La presencia del Papa en tierras argentinas refuerza este mensaje mariano: su Asunción nos recuerda que podemos confiar en un plan divino mayor, incluso cuando las circunstancias son inciertas. Esa confianza nos anima a afrontar los desafíos diarios con valentía, sabiendo que no caminamos solos. Al ser llevada al cielo, María se convierte en un faro para toda la humanidad, invitándonos a mirar más allá de las dificultades presentes y a sostener una mirada esperanzadora hacia el futuro, aguardando la promesa de una comunión plena con Dios.
Además, esta visita pastoral hace eco del profundo amor de Dios por la humanidad que la Asunción manifiesta. María encarna el amor maternal divino; hoy continúa intercediendo por cada uno de los que acuden a ella, acompañando nuestras angustias y necesidades más urgentes. Su glorificación es el impulso necesario para confiar plenamente en que el amor que damos y recibimos aquí, en nuestro país y en nuestras familias, tiene sus frutos en la eternidad.
En medio de conflictos y divisiones sociales, el mensaje que nos deja el Papa León XIV a la luz de la Virgen de la Asunción es claro: el amor tiene un poder transformador. Somos llamados a ser mensajeros de compasión, generosidad y esperanza. Solo a través de ese amor genuino podremos edificar un mundo más justo y fraterno, reflejando la gracia de Dios en la vida cotidiana de nuestra patria.
Que María, Madre de Dios y Madre nuestra, interceda por nosotros y nos colme de bendiciones, para que su promesa mantenga viva la esperanza, nos conceda fortaleza en la adversidad y nos mantenga firmes en el camino hacia la eternidad.
P. Juan Rajimon svd
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