+ 01 de septiembre 2010 (1934-2010) | 34 54 56 62 **

Hoy, 01/09/2010, a la 1:00 am. de la madrugada, falleció en el Hogar San Javier de Rafael Calzada (ARS) el Hno. MARIO FALCÓN a los 75 años de edad.

La Eucaristía Exequial será esta misma tarde, 01/09/2010, a las 17:00 hs. seguido del entierro en nuestro cementerio privado de la Congregación.

¡Que descanse en paz!

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Hno. Mario Falcón SVD

Mario Falcón, nació el 5 de noviembre de 1934, en Concepción de la Sierra, Misiones, sus padres fueron Elías y Natividad. Antes  de ingresar a la SVD se había recibido de técnico en automotores y se inició en la Acción Católica Argentina. También fue empleado de un bar, peluquero y finalmente mecánico de la Ford. Por medio del testimonio del P. Giczel y una posterior amistad con el Hno. Lucas Bruder svd, el 1 de marzo de 1954 ingresa al Noviciado de la SVD en Rafael Calzada, formulando sus primeros votos religiosos dos años después. Luego y hasta  1960, estuvo despuntando sus habilidades mecánicas en la Gráfica Guadalupe de Rafael Calzada. El 27 de mayo de 1960 viajó para su primer destino misional SVD, en Congo (Africa). Estudiará francés en Lovaina, Bélgica por seis meses y posteriormente el 14 de diciembre de 1960 arribó a Congo (Belga).  Allí formulará sus votos perpetuos el  1 de marzo de 1962.

Entre los años 1961 y 1962 estuvo en Kalonda, en la Imprenta y como mecánico de automotores. Luego en 1963 aprendió mecánica de los aviones y también realizó los cursos correspondientes para pilotearlos. Para esto  fue a perfeccionarse a Londres en 1965. Luego de ello y hasta  1985 se dedicó con ahínco a “volar por los campos del Señor” en Congo, que dejó de ser Belga para convertirse en Zaire.  Mediante su servicio de piloto fue repartidor de medicamentos, correo, salarios,… transportó a enfermos, misioneros, ayudó a poblaciones aisladas o a misioneros varados en la sabana…, fue un enamorado de su servicio misionero en Africa y cuando relataba algunas de las aventuras vividas con los aviones nos hacía vibrar de emoción.

El 8 de diciembre de 1985 regresó a Argentina Sur y hasta el año 1990 se dedicó a la Promoción Vocacional y misionera de la provincia. Luego de ello se hizo cargo de la Casa de Retiros San Javier en Rafael Calzada y en todo momento dejaba traslucir sus habilidades de mecánico y de hombre práctico para enfrentar los arreglos varios que le demandaba la casa.

En los últimos años superó con tenacidad admirable la adicción al alcohol y posteriormente efectuó estudios superiores en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora a fin de capacitarse para dar cursos y talleres de recuperación de diversas adicciones. Así se fue vinculando (entre otras) con una ONG «Red de Apoyo Familiar» dedicada a la recuperación de jóvenes drogadependientes. A esta institución le dedicó con esmero y atención los últimos años de su vida. Fue su sueño verla funcionando y medio en broma y medio en serio, cuando la ONG estuvo en actividad, luego de superar no pocos contratiempo dijo: “ahora me puedo morir en paz”. Y así fue, en un par de meses su salud se fue deteriorando. Primero fue una fuerte neumonía y posteriormente le detectaron un cáncer de colon que en pocas semanas se ramificó y así falleció en la madrugada del 1 de septiembre ppdo. en el Hogar San Javier. Al día siguiente fue enterrado en el campo santo de la SVD en Rafael Calzada. A su entierro concurrieron también el personal de la ONG y alguno de los jóvenes que allí se están recuperando. Cuando bajaban el cuerpo de Mario a su tumba ellos lo vivaron y aplaudieron.

No podremos olvidar su risa franca y contagiosa. Su espíritu servicial y dispuesto. Seguirán resonando los relatos de sus años con los queridos “negros” de Congo. Solía decirnos una frase en kikongo y luego nos la traducía. Siguió conectado con África, dónde había dejado gran parte de tu vida. Fue un Hermano religioso y misionero a carta cabal. Nos dio ejemplo de que es posible vencer las fragilidades y adicciones y se convirtió en un tenaz irradiador de que es viable vencer los males a fuerza de amor y esfuerzo. También fue un hombre contemplativo y profundo. Tuvo la sencillez evangélica de los que confían en Dios. Era constante en la oración y la meditación. Más de una vez había dicho que sin éstas no hubiera perseverado en la vocación. Una vocación misionera que irradió con su testimonio y ejemplo.

Le damos gracias a Dios por la entrega religiosa misionero de Mario, confiamos que Dios lo tendrá entre sus elegidos y que ahora “turbulencias en el aire”, estará  gozando de la paz que merecen los justos.

Querido Mario, que descanses en paz y que sigas intercediendo por todos nosotros.

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