La misión se organizó poco a poco. Junto al grupo de los doce, el Espíritu suscitó otros ministerios. Aunque la diaconía de la Palabra fue prioritaria, diversos servicios de la caridad a favor de los despojados se hicieron presentes. En las Iglesias domésticas se organizaba la misión “ad intra”. Estas comunidades se constituían también en paradas benéficas para los misioneros itinerantes, que encontraban ahí el apoyo espiritual y material para la misión “ad extra”.

> Leer revista de Misionología (Spiritus, Nº 246)


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