Artículo del Mes – Nº 19, marzo 2016
Este artículo, escrito por un jesuita con su sello propio ignaciano, nos ayuda a redescubrir la conexión entre espiritualidad y vida, el compromiso sostenido en la misericordia que no puede quedar indiferente frente a las injusticias en todas sus expresiones.
El autor propone el arraigo trinitario como un modo propio de mirar la vida como hermanos e hijos de un Padre Misericordioso, de juzgar la realidad desde la Palabra hecha carne y de construir la comunión en el Espíritu que lo recrea y dinamiza todo.
Esta lectura y reflexión, tal vez, nos estimule a crecer y a difundir una espiritualidad que desde la contemplación de la Palabra y de la historia, nos mueva a entrar en su dinámica que nos conduce hacia la construcción del Reino de Dios entre nosotros.
