Votos Perpetuos y Ordenación Diaconal de Antonio Adanlessossi
El día 15 de enero de 2021, día de nuestro Santo Fundador Arnoldo Janssen, profesé mis votos perpetuos en la Parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, ubicada en Aristóbulo del Valle, Misiones. En dicha celebración estuvieron presentes el P. Provincial Héctor Maldonado, el Vice provincial P. Adán Klinikowski y el consejero provincial Hno. Raúl Acosta; el canciller de Oberá y el Vicario General de la diócesis de Oberá, juntos con algunos de mis cohermanos, quienes junto a la comunidad, fueron testigos de mi consagración a Dios para siempre, afirmando mi compromiso en el amor el servicio a los demás, encomendándome al Señor para poder, como dice el Papa Francisco, “anunciar con gozo la alegría del evangelio y vivir con alegría la vida religiosa”.
En su homilía, refiriéndose a esto, el P. Adán Klinikowski svd, expresó que «el mayor regalo que se puede ofrecer a la Iglesia y a la SVD en particular, se trata de amar a Dios y ser testigo de su amor ante aquellos a quien soy enviado y con quien convivo y trabajo, expresando que el mejor lugar en el mundo es aquel donde Dios nos pone». Luego de la ceremonia, la comunidad ofreció un sencillo y cálido agasajo, donde juntos compartimos la alegría de mis Votos Perpetuos.
Ordenación Diaconal
El 29 de enero de 2021, en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima (Garupá-Posadas), se llevó a cabo mi Ordenación Diaconal, contando con la participación de numerosos sacerdotes SVD y también de la Diócesis de Oberá y Posadas, religiosos y religiosas, junto a miembros de varias comunidades.
La ceremonia fue presidida por Mons. José Luis Corral svd, Obispo de Añatuya, Santiago del Estero, quien expresando la misión que desempeñaría en la Iglesia como nuevo Diácono, recalcó el significado del Diaconado en su inmensidad. Con mucho entusiasmo hizo su invitación a que pueda desplegar todo el amor Pastoral con humildad, siendo testimonio de alegría y amor como lo fue San José Freinademetz, cuya conmemoración se celebró ese mismo día.
Uno de los momentos vividos con emoción fue cuando el obispo impuso sus manos sobre mi cabeza, orando para que Dios me haga instrumento de su amor y paz, entregándome la Palabra de Dios para proclamar el gozo del evangelio como Diácono, como así también lo fue al ser revestido con la estola diaconal y la dalmática por P. Marcelo Szyszkwoski, P. Juan Rajimón svd y la Sra. Mercedes.
Finalizando la ceremonia, fui gratamente sorprendido por el momento presentado por el P. Fernando Reis svd, quién recordado una ceremonia cultural característica de la Región de Togo, de donde soy oriundo, me colocó collares de piedra, signos de realeza, recordando el bautismo y al hijo pródigo, alentándome a vivir el amor y la predilección de Dios, al mismo tiempo, me entregó un Bastique (un paño utilizado por los Jefes de las tribus) con el diseño del Buen Pastor, como signo de su sacrificio y servicio a los hermanos.
Culminando la jornada de celebración, se realizó una cena a la canasta para celebrar mi Ordenación Diaconal.
En estos años de preparación, desde que ingresé al seminario, he vivido momentos de alegría, pero también momentos difíciles, pero Dios nunca me soltó de su mano, ni yo de la suya. Como seminarista en Aristóbulo del Valle, había comenzado mi trabajo pastoral (OTP) en esta comunidad, especialmente con los jóvenes. A partir de mi ordenación Diaconal, mi servicio se amplió y comencé este camino con mucha fe y amor. Cuento con la bendición de poder acercar la palabra de Dios a través de mis homilías, siento una profunda alegría al poder seguir acompañando a los jóvenes, presidir bautismos y acompañar de una manera activa a la comunidad bajo la misericordiosa mirada de nuestro creador.
Estoy dando mis primeros pasos como Diácono con mucha alegría, aprendiendo a sonreír al servicio, siendo testigo del amor de Cristo, es por ello que pido, ténganme presente en sus oraciones, que yo los tengo en las mías.
Aprovecho esta oportunidad para agradecer a todos los que me acompañaron en este camino y sigo contando con sus oraciones para llegar al sacerdocio, imitando a Cristo y entregando mi vida al servicio de su Pueblo.
Que mamá María me acompañe y me cubra con su manto sagrado y por eso elevo esta oración hoy y siempre: “Moldéame, tállame, hasta que piense como Tú, Señor” (Rom12,2).
Antonio Adanlessossi Komlan svd


