
El tiempo de pandemia que estamos atravesando va modificando permanentemente nuestras estructuras y certezas. Cada vez más necesitamos fortalecer nuestra espiritualidad para mantener el sano equilibrio y así poder enfrentar tantas adversidades y contratiempos que nos toca afrontar. Es oportuno que podamos reflexionar sobre la importancia de encontrar a Dios en la fe, para que sea nuestro motor espiritual en estos tiempos de tantas aflicciones e incertidumbres.
En una de sus reflexiones sobre el crecimiento espiritual, Meinrad Dunfer, nos invita a repasar sobre cuatro cualidades que nos ayudarán a crecer espiritualmente y mantener un sano equilibrio en momentos difíciles. Los invito a rumiar sobre estas cuatro cualidades y así fortalecernos espiritualmente.
En medio de tantos cambios, mantener el sentido de coherencia es esencial, para conservar una actitud fundamental de seguridad y confianza en la vida. Se trata de confiar en nosotros mismos, sabiendo que todas las dificultades que enfrentamos tienen sentido y existen muchas formas de resolverlas. Con nuestra dedicación, entrega, confianza y compromiso, podemos superar las adversidades y construir un mundo distinto. Cada uno es dueño y responsable del ámbito que configura en su entorno y las experiencias, dones, talentos, valores y convicciones, pueden marcar grandes diferencias en nosotros mismos y en el ambiente en el que nos movemos.
En segundo lugar, lo que nos impulsa hacia adelante en medio de nuestras adversidades, es la confianza que tenemos en nosotros mismos. Cuando somos conscientes de los dones que Dios nos ha dotado para resolver los desafíos de la vida, seguramente nos llena el corazón de paz y serenidad. En este sentido, es necesario que tengamos momentos de silencio interior, meditación y oración personal, para que podamos dirigir nuestras experiencias, aprendizajes y creencias, logrando una verdadera diferencia en este mundo.
Una tercera clave es la capacidad de resistencia, como cualidad de la personalidad para enfrentar las adversidades. Esa capacidad de resistencia, que implica comprender y enfrentar los desafíos positivamente, sabiendo que toda dificultad es una oportunidad para aprender y crecer. Desde este conocimiento, tenemos el control sobre nuestras emociones, nuestros impulsos para poder resolver eficazmente y con responsabilidad cada situación que nos toca enfrentar. Nuestro compromiso y capacidad de entregarse a sí mismo a la vida y a los demás, nos mantendrá en el verdadero norte espiritual en estos tiempos.
En cuarto lugar, el optimismo con que enfrentamos la vida, marca una verdadera diferencia tanto en lo personal como familiar. El optimismo es fundamental para el desarrollo positivo de la personalidad que repercutirá en nuestra salud psico-emocional. Nuestra confianza y la actitud positiva de que las cosas saldrán bien, es una gran ayuda para enfrentar los desafíos en la vida. Esta confianza viene de Dios que nunca nos abandona y será la gran fuerza para enfrentar tantas situaciones de enfermedades, dolor y carencias que nos toca vivir.
No tengo duda que este tiempo de pandemia, es una valiosa oportunidad para mirarnos interiormente y lograr fortalecernos por la fe y confianza en Dios, para enfrentar con alegría y esperanza tantas adversidades que nos trae estos tiempos de pandemia.
Que la fuerza del Espíritu Santo nos acompañe y mantenga fuertes, con salud física y espiritual, para seguir caminando en la vida con alegría y optimismo, a pesar de las dificultades que a diario debemos sobreponernos.
P. Juan Rajimon svd
