Tanto ayer como hoy, el Espíritu nos invita a todos fuera de los caminos conocidos y trillados. No marcados, es difícil nombrarlos. Pero lo esencial es ponernos en camino, fieles a lo inesperado de Dios, después de todos los extraordinarios que pueblan la experiencia humana, bíblica y eclesial.

Como escribe el Papa Francisco: “Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio”. (Evangelii Gaudium, 20)

+ Leer revista de Misionología (Spiritus, Nº 247)