YO ESTOY AQUÍ (33º Domingo B – Marcos 13,24-32 / Daniel 12,1-3 / Hebreos 10,11-14.18)
En el libro de Daniel y en el evangelio de San Marcos, nos muestra si lo tomamos literalmente como un mensaje que da miedo, terrorífico, apocalíptico, un mensaje aterrador “si no haces esto o no cumples esto, tendrás este castigo”.
Muchos de nosotros, en más de una ocasión, usamos esta conocida frase “somos hijos del rigor” y de ser así y no entendemos el verdadero mensaje, nos quedaremos con que estas lecturas y todo el Apocalipsis nos van como anillo al dedo.
Pero ojo y mucho cuidado con esto, somos frutos de la nueva alianza de la Buena Bueva. Con un solo sacrificio Jesús dio su vida por nosotros para nuestra santificación y el perdón de los pecados, no hace falta más sacrificio.
Pensar en un Dios castigador es contrario a su misericordia, es contrario a Jesús y, sobre todas las cosas, contrario a la salvación. Nuestra Iglesia no condena a los hombres, busca su salvación, es aquí donde radica el mensaje principal que nos muestra San Marcos. Nuestra vida terrena, e inclusive la tierra que habitamos, pasará.
Pero gracias a Dios, tenemos un espíritu, y si bien sólo Dios es perfecto y divino, gozamos de estas cualidades cuando vivimos y participamos de todas sus gracias. Si entendemos esto, veremos que el verdadero mensaje es de salvación.
El cielo y la tierra pueden pasar, pero nosotros tendremos vida eterna en tanto y en cuanto vivamos nuestra plena humanidad en comunión espiritual con Dios.
Gustavo Navarro
Parroquia Ntra. Sra. de Loreto, Alto Comedero-Jujuy
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