Reflexión y saludo Pascual

“A la madrugada del primer día de la semana, cuando salía el sol…” (Mc 16,2)
Los tres datos de este versículo indican un comienzo, el inicio de algo nuevo. La madrugada pone fin a la noche de un día que llegó a su término y no se repetirá más en el tiempo. El primer día de la semana direcciona a la persona a vivenciar un ciclo que es todo novedad y posibilidad. La salida del sol es la luz que se abre paso en las tinieblas de la noche y nos predispone a ponernos de pie y a seguir adelante.

Mientras transitamos un tiempo difícil, en el que muchas realidades parecen añorar vernos de rodillas y vencidos, el anuncio de la resurrección de Jesús irrumpe nuevamente en nuestras vidas para sacarnos de este falso sepulcro y reposicionarnos en el camino de la vida.

En pleno siglo XXI somos testigos de regresiones e involuciones gigantes que atentan contra la integridad de toda la humanidad. En medio de estos contextos, reconocemos al Resucitado y seguimos apostando por lo que es bueno, justo y necesario.

Ante el desastre ecológico (incendios, minería, agroquímicos, alteración genética, polución), reconocemos y acompañamos a quienes defienden sus tierras, bregan por cambiar hábitos y educar a las nuevas generaciones en el cuidado del medio ambiente.

Ante la sistemática violación de los Derechos Humanos (secuestros, amenazas, tortura, desaparición de personas, tráfico de órganos y de sangre, negocio de la salud, justificación ‘democrática’ de gobiernos dictatoriales), comulgamos con quienes utilizan las redes sociales para contrarrestar y detener tales abusos.

Ante la manipulación ideológica de la dignidad humana (derechos de toda persona humana, posturas fanáticas que entorpecen la lucha por los derechos de la mujer, los femicidios, la constante negación de mejores posibilidades sanitarias y educativas), apoyamos a los profesionales de la salud, la educación y la seguridad que no negocian con la vida.

Ante el atropello a las instituciones ciudadanas (la enfermedad del poder que busca el control de todos los estamentos representativos democráticos), procuramos mayor conciencia cívica y ciudadana.

Ante la economía suicida de mercado (que hunde en el hambre y la miseria a poblaciones enteras), alentamos iniciativas comunitarias de subsidiaridad y producción comunitaria de recursos.

Ante la cultura de la ‘novedad’ (donde importa más la información elaborada que la formación en criterios propios), incentivamos la participación y el discernimiento común.

Ante la resignación del protagonismo histórico (patente en el fanatismo ciego y servil, que tergiversa la verdad, la memoria y la justicia colectivas), asumimos la tarea de recuperar y asumir toda nuestra historia de nación.

Así, la Buena Noticia de Jesús, tiene más vigencia que nunca. No hay que salir corriendo al sepulcro, sino volver a Galilea. No se trata de preservar lo que está muerto con maquillajes de novedad. La interpelación viene desde las orillas del lago, las mismas palabras invitándonos al seguimiento y la entrega.

El temor, el silencio, la perplejidad, como reacciones humanas, nos acompañan siempre que deseamos sostener el valor de la vida por encima de las amenazas de muerte. La valentía consiste en salir al encuentro del Resucitado que sigue vivo en los crucificados de hoy.

Creemos más allá de lo que vemos; vemos más allá de lo que se muestra; esperamos más allá de nuestras fragilidades; testimoniamos la vida que crece más allá de nuestras capacidades.

¡Felices Pascuas de Resurrección!

P. Marcelo Cattáneo svd
Provincial ARS


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